martes, 5 de junio de 2012

Carlos Dívar, un Chupón privilegiado



Presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, parece ser un  señor al que sólo falta la sotana para ocultar sus mamoneo, pues lo demás no puede ocultarlo, la cara, los gestos y las palabras, proclaman como uno de esos Cristianos  impúdicos, capaces de rezar por los pecados del prójimo.

Sus asuntos, con quien cena o no cena importan poco, lo que realmente preocupa e interesa es su trabajo y este pese a su relamido aliño indumentario,  está muy distante de los principios éticos y morales que se  presuponen a su cargo.

Aunque le  parezca una “minucia”, el gasto de sus recorridos pagados con dinero de todos, y no de su bolsillo, manifiesta una total desfachatez, ¿tan distante está de la realidad, que no se da cuenta de que esos gastos que él considera  insignificantes superan con creces el sueldo base correspondiente a un año  de dos trabajadores españoles?.

No tiene nombre este chupón del estado, un  caradura capaz de reírse de todos sin pestañear.

Tampoco tienen nombre esos mamones que con el pretexto de una mayoría carroñera, lograda con mentiras y el deseo de ver hundir su “patria”, privan a los ciudadanos de conocer las explicaciones de un comportamiento propio de persona falta de vergüenza y sobrada de cinismo.

6 comentarios:

  1. Lo peor no es que lo ha hecho este impresentable, lo peor es que encima va a salir impune.

    Mierda de ¿democracia? la que tenemos.

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  2. ¿como era aquello de Sodoma y Gomorra o, Sodoma y la Gomera?

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  3. Si "aprovecharamos" los más de 5 millones de parados para que salgan a la calle en cada escandalo de estos no quedarian impunes!

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  4. Igual hasta nos indignamos y todo...¡vaya, lo mismo es que estamos vivos!

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  5. Carlos Dívar es el prototipo de católico fariseo (con perdón de los fariseos judíos).
    Más correcto sería llamarle hipócrita, meapilas, vaticanero, chupón y espabilao. No logro entender qué de bueno vería en el Rodríguez Zapatero para ponerle donde le puso.
    ¡¡Ay, señor, señor!!

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