viernes, 16 de marzo de 2012

Sagradas familias, sin parados

Sagrada familia

Hace ya unos cuantos años, los equipos de futbol españoles no podían contar con más de dos extranjeros en sus alineaciones, todo un problema para los dirigentes que en lugar de fomentar las canteras, como se pretendía con la norma, pensaban que no había lugar a esperas y más valía ser competitivo a fuerza de chanchullo y talonario.

Por este motivo empezamos a escuchar una palabra que poco a poco iría poniéndose de moda: “oriundo”. Lo que en principio no tenía otro significado que el de originario, pasó a aplicarse a los futbolistas de nacionalidad extranjera que al tener padre, madre o abuelos españoles, eran considerados como jugadores españoles.

El resultado lógico comportaba que todo el jugador que aparecía por nuestras fronteras, terminaba encontrando un pariente en algún rincón de nuestra geografía.

Ahora en el tiempo presente, el ciudadano percibe con entusiasmo nuevas e importantes perspectivas, siendo varón uno puede disfrutar la posibilidad de ser cura, trabajo que se anuncia con enormes posibilidades para progresar, pues antes o después alguien tendrá que ir sustituyendo los mandamases actuales.

Los machos no propensos al celibato y mujeres en general, pueden enfocar sus pretensiones en otras probabilidades no menos sugerentes, indagando incansablemente hasta encontrar un pariente cercano a quienes ahora dirigen nuestros destinos.

Una vez confirmada la partida de bautismo y en consecuencia el parentesco, se podrá respirar tranquilo con la certeza de un empleo seguro y por supuesto bien remunerado, pues los derechos de una familia bien, no son para menos.

5 comentarios:

  1. Yo creo que los curas deberían casarse y tener hijos. Tal vez esa sea la forma de sembrar vocaciones desde la familia del cura... ahora las familias de los curas no son legales (me refiero a los hijos). Mientras tanto andamos con curas oriundos también.

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  2. No es necesario ser oriundo para aceptar una de las ofertas de trabajo fijo de cura que están ofreciendo; no olvides que la Iglesia Católica es universal. De todos los modos no deja de ser una buena oferta en estos tiempos. Cierto que el sueldo es bajo, pero tienes casa y comida pagadas, incluyendo la miñona. Después tienes aparte, las propinas (diversos cepillos de la iglesia, más la recolecta de las misas). Y finalmente, si eres un poco espabilado, te lo montas con todas viudas beatas y viejecitas que tienen dinero, y en unos años te has hecho con un patrimonio que te permite retirarte, y vivir como un rey.
    Y esto que lo cuento en plan broma, es la práctica habitual de la Iglesia, en especial llevada a cabo por los jesuitas, con la diferencia de que el patrimonio se lo queda la orden.
    Saludos, y un buen fin de semana.

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  3. Donde dije digo, digo Diego...
    Con la que está cayendo, que venga la jerarquía católica a aprovecharse, me da asco. Pero claro, ¡España es tan católica!
    Ya veremos en la santa semana la emoción que les entra a todos.

    Saludos amigo.

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